domingo, 10 de noviembre de 2013

'Tu corazón en un cofre' (2013), de Mercè López Rebecca Beltrán

Pocas veces un libro cuya portada pareciera a priori tan alejada de mis propios gustos literarios resultó tan sorprendente. Y estoy convencido de no hablar solo por mi, sino por cualquiera que haya tenido la ocasión de deleitarse con la colección de corazones empaquetados en un cofre que nos regalan la ilustradora catalana Mercè López y la escritora ibicenca Rebecca Beltrán.

Debe reconocerse que la imagen mostrada en primer término, acompañada de un precinto de plástico que impide ojear el libro antes de la compra, puede inducir al error a lectores cobardes y poco arriesgados, haciéndoles creer que se encuentran ante un libro de carácter juvenil para chicas. Craso error; y de todos modos, aunque así fuera ¿qué? ¿algún problema? El porcentaje de mujeres lectoras frente al de hombres es de 9 a 1, con lo que no creo que editar un libro supuestamente (y reitero lo de “supuestamente”) dirigido a una audiencia femenina comporte ningún tipo de riesgo o inconveniente.

Y es que por fortuna, pero en especial por el acierto de las autoras, por supuesto, Tu corazón en un cofre es mucho más que eso. Esta joya ilustrada es toda una delicia para los cinco sentidos, literalmente...

La primera impresión al tacto (tras retirar el dichoso profiláctico de marras) es cálida y agradable, de cantos suaves y redondeados, sin las aristas cortantes y ponzoñosas que exigía la malvada reina, madrastra de una Blancanieves virginal que exhibe su propio miocardio en la impactante imagen de portada.

Decía Ray Bradbury (si no recuerdo mal) que sólo hay algo que huela mejor que los libros nuevos…y eso son los libros viejos. Si estuviera en mi sano juicio debería acatar la sentencia lapidaria del maestro, pero en este caso en concreto siento discrepar a todas luces. La primera de las sorpresas con las que me encontré al retirar el precinto es que el volumen se presenta efectivamente dentro de su propio cofre (¡) Una original propuesta que envuelve con mimo a la criatura en una preciosa cajita ilustrada y de las mismas dimensiones que el libro. Es en el preciso instante de destapar esa caja cuando el sentido olfativo entra en acción. Siempre tengo por costumbre oler los libros que llegan a mis manos, y en este caso en concreto la impresión resultó mucho más impactante que de costumbre. El libro había macerado convenientemente enfundado en su caja, dejando que los corazones liberaran todo su aroma sin posibilidad de escapar por ningún recoveco oculto, eclosionando de golpe en la primera apertura del cofre, una sensación que se repite una y otra vez a cada relectura.

La vista entra en terna incluso antes que la lectura nada más empezar a ojear una página tras otra sin poder evitarlo, y se escapa para perderse agradablemente entre los intrincados detalles del arte de Mercè, quien remata sus ilustraciones con unas rápidas y en apariencia abocetadas pinceladas finales que aportan frescura y una estudiada improvisación (la que mejor funciona de todas) a sus dibujos, imprimiendo así al conjunto de la obra un ritmo acorde con la ágil narración de Rebecca. Un efecto sorprendente, muy logrado y digno de mención, ya que si bien estamos ante un volumen que sigue una suerte de hilo argumental, muy fino y muy delgado, que entrelaza una historia con otra, no estamos de ningún modo ante una novela “turn over” ni tampoco un cómic, máximos exponentes de la precipitación narrativa.

Tu corazón… resulta entonces un libro apto para ser saboreado de distintas formas, tanto de un solo tirón como recreándose pausadamente en cada una de sus historias individualizadas. Ambas opciones son válidas, y en ambas se podrá disfrutar del regusto dulzón del estrógeno femenino que lo impregna golosa y sensualmente de arriba abajo. Aunque resulte una obviedad decirlo, este es un libro escrito por mujeres…pero no sólo para mujeres, cómo engañosamente pudiera parecer. Tu corazón en un cofre es toda una cura de humildad para machotes que nos creemos el mejor invento desde la mantequilla de cognac, y merece la pena perderse en sus páginas para revisar más de una y más de dos lecciones olvidadas y en algunos casos nunca aprendidas de lo maravillosamente sensible, pero también duro como el pedernal, que puede resultar el apuesto sexo opuesto.

Todas y cada una de las historias recreadas por Rebecca merecen ya no sólo ser leídas, sino también contadas para ser oídas y escuchadas por todo tipo de público receptivo a su prosa concisa y rizada. Sus breves relatos nos remiten a la tradición oral que representa nuevas versiones de cuentos clásicos adaptados a los tiempos que nos ha tocado vivir. Pero eso no es todo, ya entre un relato y otro se intercalan ingeniosamente toda suerte de guías prácticas, anuncios por palabras, mapas y remedios caseros muy útiles tanto para corazones novatos, solitarios, perdidos o rotos respectivamente.

Tu corazón en un cofre es, en definitiva, una espléndida colaboración en la que a un servidor le ha resultado imposible discernir dónde empieza y dónde acaba el trabajo de una u otra, ya sea escritora o ilustradora. Rebecca y Mercè han parido entre las dos un libro redondo cuyo resultado final es muy superior a la suma de sus partes por separado, algo muy difícil de conseguir y que suele ser la clave del éxito en estas lides literarias. Imprescindible.

P.D: ¡Ah! por cierto, podéis dar por seguro que todos y cada uno de vuestros corazones se encuentran representados en este volumen. A mi me costó un poco dar con el mio, pero al final descubrí que es como un tiramisú sin dos cucharillas…qué cosas.

Lluís Ferrer Ferrer

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