domingo, 23 de febrero de 2014

‘The Amazing Spider-Man 36, Vol II’ (2001), de J.M Straczynski y John Romita Jr

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Sigo el sonido de las sirenas…algunas cosas exceden a las palabras. A la comprensión. Al perdón.

-“¡¿Dónde estabais?! ¿Cómo habéis podido dejar que pasara?”
Hace poco, en modo feedback feisbuquero, comentaba con otro perjudicado del género, el periodista Fernando de Lama, sobre algunos cómics publicados a raíz de los atentados del 11-S. Inmediatamente me vino a la cabeza el que se inicia con las primeras líneas de este artículo. Un texto que venia acompañado de la más espeluznante viñeta en formato de doble splash-page que yo haya visto jamás (si todo funciona como es debido, deberíais poder verla por aquí mismo) En ella, un horrorizado Spiderman se lleva las manos a la cabeza, incapaz de asumir la formidable tragedia desplegada ante sus ojos. La página siguiente nos muestra a una pareja de supervivientes recriminando al hombre araña, preguntándole dónde estaba él, y por extensión todos los demás superhéroes, cuando se fraguaba la conspiración que acabó con el mayor desastre jamás acaecido en suelo estadounidense ¿Cómo se les pudo escapar; y cómo no hicieron nada para evitarlo? Peter Parker busca consuelo contestándose a si mismo que no podían saberlo. Ni siquiera podían llegar a imaginarlo. No le culpo…de hecho, ninguno de nosotros podía.

Bajo estas premisas se inicia uno de los tebeos más lúcidos jamás publicados; un sentido homenaje a las víctimas y héroes reales de la jornada a cargo de J.M Straczynski (EE.UU, 1954) al guión, con John Romita Jr. (EE.UU 1956) a los lápices. Apenas un par de meses después del atentado que cambió el transcurso de la historia, moldeándola tal y como la conocemos hoy en día, Marvel Comics lanzaba al mercado el numº 36 del II volumen de The Amazing Spider-Man con una portada completamente negra (la colección recuperaría poco más tarde la numeración original del volumen I) Tras varias y breves publicaciones de la misma temática por parte de otros autores y compañías, esta era la primera historia “larga” dedicada a la tragedia. Destacar que todos y cada uno de estos tebeos tuvieron un fin benéfico para con las víctimas, por lo que no pueden ni deben ser tachados de oportunistas, en absoluto. Es este un cómic emotivo, de esos que se escriben en caliente y que mete el dedo en muchas llagas abiertas; recordando a cada instante quienes son los buenos y quienes son los malos de esta historia. Un recurso aparentemente facilón, pero que resulta muy y muy necesario en una sociedad ambigua en la que se difuminan hasta la absurdo los roles de unos y otros, elevando a la categoría de iconos a asesinos en serie que devoran los hígados de sus víctimas acompañados de un buen Chianti; un fenómeno muy extendido entre la autoindulgente generación X fruto de la década anterior a la masacre. Straczynski y Romita Jr. se encargan aquí de poner a cada uno en su sitio, sin concesiones ni medias tintas.

La rápida reacción, ya no solo de Marvel, sino de la historieta en general a la hora de abordar un tema tan delicado, dio un nuevo impulso al mundillo de los tebeos, que ganó en crédito por la honestidad y valentía que les confiere ser los primeros en afrontar el mayor drama que les haya tocado vivir. Redactaron la crónica de los acontecimientos con perspectiva y audacia, tal y como de hecho suelen hacerlo los cómics que retratan el entorno social y político que les rodea. Algo que, por otra parte, es desconocido por el gran público, que solo alcanza a divisar a tipos en mallas saltando por los tejados mientras hacen apología de un exacerbado patriotismo norteamericano…craso error. The Amazing Spider-Man 36, vol II es prueba fehaciente de ello.

Lluís Ferrer Ferrer

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