lunes, 16 de febrero de 2015

'From hell' (1991) de Alan Moore y Eddie Campbell

DESDE EL INFIERNO

Alan Moore (Reino Unido, 1953) es, sin ningún género de dudas, el mejor escritor de cómics de todos los tiempos. La rotundidad de la afirmación puede asustar un poco, y no faltará quien me tache de hereje por situar al estrafalario autor británico por encima de vacas sagradas como Will Esiner o Stan “El Hombre” Lee; pero si volvéis a leer atentamente el enunciado de la polémica frase lo comprenderéis mejor. ¿Veis? Mi afirmación implica que estamos ante el mejor escritor de cómics, pero no ante el autor más completo, que por supuesto es Will Eisner, a cargo tanto del guión como de los lápices de sus historias, ni tampoco ante el más grande e influyente creador de personajes, un título del que Stan Lee es digno merecedor.

Moore es, como muy bien apunta su biografía oficial, un storyteller (narrador de historias) en toda regla, el mejor de todos ellos; y lo cierto es que me ha costado horrores decidirme entre cual de sus trabajos, obras maestras absolutas del género todas y cada una de ellas, sería la siguiente tras Batman: La broma asesina, en aparecer reseñado en esta modesta sección. La decisión ha sido difícil, y puede que tampoco exenta de polémica, ya que escoger From Hell antes que Watchmen (La Sagrada Biblia Superheroica Por Excelencia De Todos Los Tiempos) o incluso que V de Vendetta no me granjeará precisamente el favor de hipotéticos fans (de los tebeos, no míos, ojo) que se dejen caer por esta reseña. Tanto da; a estas alturas de partido ya estoy recubierto de una gruesa y eficaz pátina resbaladiza que me hace inmune a los postulados pontificios del fandom más integrista y reaccionario.

 Lo que Moore nos propone en la obra que toma título del encabezamiento de una carta anónima enviada a la policía, presuntamente enviada por el protagonista de la historia desde el mismísimo infierno (From Hell: Desde el infierno) es la versión definitiva de Jack el Destripador, el primer y más fascinante asesino en serie moderno conocido. Su influencia fue tal, que hay quien afirma que con él nació de forma prematura  el enfermizo siglo XX . Basándose en las audaces teorías recientes de reconocidos historiadores actuales, principalmente de Stephen Knight y su Jack the Ripper: The Final Solution, el autor nos retrata a Sir William Gull, médico personal de la reina Victoria, quien cumple con el encargo de llevarse por delante a todo quien conozca el desliz del heredero al trono y nieto de la reina, Alberto, Duque de Clarence, padre de un hijo ilegítimo concebido por la dependienta en el East End londinense, Annie Crook. Gull se toma su encargo como una suerte de misión divina, y asimila los asesinatos de las prostitutas amigas de Annie como un acto de magia simbólica estrechamente vinculado a la masonería, en los que pretende demostrar la superioridad del hombre sobre la mujer a lo largo de su esotérico periplo por la ciudad de Londres de 1888. Toda la trama, documentada hasta la saciedad y rubricada en un extenso apéndice en el que se trillan a conciencia las verdades contrastadas de la ficción añadida expresamente a la novela gráfica, tiene unos visos de realismo que asusta, y si bien el propio Moore se muestra reacio dar credibilidad al trabajo de Knight, su fiel retrato y feroz crítica de la época victoriana (perfectamente extrapolable a nuestra sociedad actual) es de un lúcido que asusta más aun todavía, hasta el punto de dejar en mera anécdota quien era o dejaba de ser el misterioso alter ego público de Jack, el destripado.


La verdadera estrella de la historia es la ciudad de Londres de finales del siglo XIX,  magníficamente plasmada en toda su crudeza y oscurantismo por el dibujante Eddie Campbell (Reino Unido, 1955) mediante unas tintas densas que convierten al negro más absoluto, disipado apenas por unas vagas fuentes de luz, en protagonista indiscutible de las viñetas. El artista da muestra de su talento en el apartado gráfico, equiparable en genialidad al de Moore en su campo, mostrándonos el alucinante recorrido de Gull y su cochero John Netley a través de la ciudad siguiendo las claves ocultas en la arquitectura de Nicholas Hawskmoor, fielmente retratada por el trazo de Campbell en contraposición a sus sucios bajos fondos de la ciudad y a los afeados retratos de los protagonistas.
Moore salpica la trama de personajes reales y contemporáneos de Jack, y así, en sus páginas, podemos descubrir a William B. Yeats, Joseph Merrik (el popular “hombre elefante”), Aleister Crowley o el mismísimo Oscar Wilde, amén de la realeza británica de la época, reina Victoria a la cabeza. Quisiera reseñar también un aspecto pocas veces reconocido de este cómic en particular. Me refiero a su espléndida traducción al castellano. El trabajo realizado por Núria Barba y Jaime Rodríguez en la edición de la que yo dispongo es más que digno de mención. Su habilidad para trasladar el incomprensible argot londinense callejero a los bocadillos de texto, diferenciándolos claramente de la exquisita verborrea de la alta sociedad con la que conviven en la novela, son un ejemplo de buen hacer a seguir por los “traductores” actuales, desafortunadamente más vinculados a los insulsos procesadores de texto que a los diccionarios.

Despacharé rápidamente la nefasta película que padeció la historia protagonizada (?) por Johnny Deep…con razón Moore se niega a ver su nombre ni por asomo en los títulos de crédito de adaptaciones cinematográficas de su trabajo, muy desafortunadas todas ellas (excepto la magnífica Watchmen, claró está).

From Hell es una obra maestra del género, por no decir “la”; y sin lugar a dudas, la mejor novela gráfica jamás publicada a blanco y negro, y también la más destacada de carácter histórico. Imprescindible.

Lluís Ferrer Ferrer ©

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