viernes, 1 de mayo de 2015

‘The Spirit’ (1940) de Will Eisner.

EL CIUDADANO KANE DE LOS CÓMICS

The Spirit no es “un cómic” más del amplio abanico que a la larga encontraréis reseñados en esta humilde sección. The Spirit es “el cómic” por excelencia que marcó un antes y un después en la historia del género, influenciándolo de tal modo que ya nada después de su publicación entre 1940 y 1952 volvería a ser lo mismo. Si bien los expertos sitúan el nacimiento oficioso de la historieta en 1894 con la publicación de The Yellow Kid de Outcault, una afirmación que podríamos calificar de muy polémica, como poco, nadie tiene el más mínimo género de duda respecto a cuando alcanzó definitivamente su mayoría de edad, que llegó de las manos de Eisner en sus planchas dominicales de The Spirit.


Las premisas iniciales de la primera obra cumbre del maestro de maestros, Will Eisner (EE.UU, 1917-2005), no parecían tener nada de excepcional. Tras ser asesinado por su mayor enemigo, Denny Colt regresa de entre los muertos para combatir el crimen, escondido tras un sencillo antifaz que oculta su identidad secreta. Hasta aquí, nada nuevo en este falso homenaje del autor a los tebeos de superhéroes de la época. De hecho, la evolución del personaje no fue destacable hasta el regreso del padre de la criatura en 1944 tras combatir en la 2ª guerra mundial. A partir de ese momento la intensidad narrativa de la trama pegó un descomunal salto cualitativo hacia adelante gracias a nuevas historias en las que muchísimas veces el personaje protagonista apenas se dejaba ver, dando relevancia así al magnífico plantel de personajes secundarios que se añadieron a la saga original.

Mención especial merecen las mujeres (fatales en su mayoría y no tanto unas pocas) ideadas por Eisner que pueblan la saga. Y lo que más sorprende es que el autor consiguiera soportar durante tantos años consecutivos el frenético ritmo creativo autoimpuesto con la finalidad de publicar una historieta completa de ocho páginas a la semana, encargándose en exclusiva tanto del guión como de los lápices y tintas de la serie. Un ritmo que, como no podía ser de otro modo, empezó a decaer en sus últimos años de publicación debido al inevitable agotamiento creativo del autor. A pesar de todo, las historias publicadas en los años centrales, los de máximo esplendor de The Spirit, son toda una lección que sienta cátedra y nos muestra como debería ser el proceso de creación de un cómic. Todo lo que un aficionado, guionista o dibujante, puedan y deban aprender del medio está ahí, en sus páginas, a la vista de todo el mundo.

Al indudable talento de Eisner para hilvanar historias ambientadas en el submundo mafioso por donde navega nuestro héroe, se une su pericia a la hora de manejar los lápices y las tintas, consiguiendo que el resultado total de su trabajo sea muy superior al de la suma de las partes, imprimiendo al conjunto de la historia el ritmo narrativo característico del autor. No en vano, fue él mismo quien en su imprescindible volumen teórico El cómic y el arte secuencial acuñó esta nueva acepción para referirse a la forma de crear y dibujar tebeos. También fue el creador en Contrato con Dios del concepto de “novela gráfica” tal y como lo conocemos hoy día; y no en vano, el premio más prestigioso del género lleva su nombre, los insignes Eisner Awards. La primera obra magna del bueno de Will es un referente muy avanzado a su tiempo; tan avanzado que me atrevería a afirmar que en la actualidad, seis décadas después de su creación, más de la mitad de los cómics publicados en todo el mundo ni siquiera llegan a la altura de la suela de los zapatos de The Spirit, que en términos de estilo, calidad y elegancia, sigue siendo muy superior a sus más pretenciosos rivales.

El submundo sucio y deprimente mostrado por el autor en sus innovadoras perspectivas en picado, fundiendo los títulos de crédito en las propias viñetas y creando elementos de diseños complejos, sentaron las bases de lo que a partir de entonces sería conocido en todo el mundo como “arte secuencial”. Y aunque con toda seguridad estemos ante uno de los mejores guionistas y dibujantes de la historia del género, conformando lo que podríamos calificar de artista “total” o “completo” en su máxima expresión, estoy convencido de que el secreto del éxito de The Spirit y de trabajos posteriores del autor reside en otro lugar (además de en los apartados mencionados, claro está).

Hay muchos artistas dotados de talento que se encargan tanto de los lápices como de las tramas de sus propias historias, pero muy pocos, poquísimos, con la capacidad de narrar del maestro Eisner, el mejor contador de historias de los cómics. Todo se reduce a algo tan sencillo y a la vez tan complicado como eso.

PD: Apuntar que solo por esta vez, y sin que sirva de precedente, obviaré cualquier tipo de merecido comentario obsceno contra la espantosa adaptación? Cinematográfica perpetrada, curiosamente, por uno de los aventajados discípulos del gran maestro, el mismísimo Frank Miller…no se puede hacer una película tan soberanamente mala con semejante elenco de grandes actores que obviare mencionar aquí para evitarles pasar vergüenza ajena.

Lluís Ferrer Ferrer ®

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