viernes, 22 de enero de 2016

'Lex Luthor: Biografía no autorizada' (1989) De J.D. Hudnall y Eduardo Barreto

TAL VEZ ALGÚN DÍA

En el mundillo del cómic los villanos son tema aparte. Imprescindibles todos ellos en cualquier buena historia que se precie, son sin embargo muchas veces injustamente vilipendiados y ridiculizados por el superhéroe de guardia que les toque en turno. Y es una pena, porque si bien muchos, muchísimos de ellos son dignos merecedores de befa y escarnio público (para qué no vamos a engañar), no es menos cierto que otros tantos son poseedores de una personalidad arrebatadora y una materia prima lo suficientemente consistente para erigirse en protagonistas absolutos de muchas historias, incluso por encima de los pánfilos embuchados en mallas de colores que les trastocan sus ambiciosos planes de dominación mundial. No son pocas las veces en las que se ha intentado aprovechar el tirón carismático del villano molón de moda para lanzar al mercado series regulares con ellos mismos de protagonistas, pero no es un ejemplo que suela cundir ni generar los suficientes ingresos para mantenerse en los kioscos o librerías especializadas.

Otra cosa son las series limitadas o one-shots con los benditos e imprescindibles malvados de protagonistas; pequeñas e inusuales perlas que aprovechan un formato que no llega a cansar abundando en las posibilidades narrativas de villanos de renombre. Lex Luthor. Biografía no autorizada, publicada originalmente en 1989 con guión de James D. Hudnall (EE.UU, 1957), un dibujo tosco pero también efectivo de Eduardo Barreto (Uruguay, 1954-2011) y la inestimable colaboración de Adam Kubert in person a cargo de tinta y color, es un magnífico ejemplo de ello. Mención aparte merece la espléndida portada de Eric Peterson que consigue que el cómic se venda por el mero capricho de poseerla.

En un principio, la editorial D.C intentó vendérnosla como la nueva Broma Asesina (ya reseñada en esta sección) en la que se desvelaban los orígenes del Joker y su reivindicación como archienememigo numº 1 de Batman aunque, para ser sinceros y a pesar de ser un magnífico tebeo, la biografía de Luthor no alcanza el nivel estratosférico del trabajo de Moore y Bolland en primer término. Pero aun yendo a rebufo de la estela marcada por Moore, la propuesta de Hudnall consigue hacerse valedora de ser reconocida como una historia con personalidad propia, en la que no necesita en absoluto del héroe de referencia protagonista de la cabecera (¡Superman no aparece ni una sola vez en el cómic!) para hilvanar una trama interesante, pero sobretodo muy inquietante alrededor de un Lex Luthor megalomaniático de quién se obvian sus pseudocómicos inicios de científico loco en la edad de plata para retratarle como a una auténtica y perversa amenaza para la que el fin siempre justifica los medios, por crueles y despiadados que estos sean. Apuntar también que esa misma concepción del personaje me recuerda poderosamente al Kigping de Daredevil recreado por Frank Miller para Marvel Comics (aunque puede que solo sea por el sobrepeso, no se)…pero esa ya es otra historia.

El hilo conductor del argumento es Peter Sands, un periodista alcohólico y acabado que en un postrero momento de lucidez y tras recibir un inesperado encargo se embarca en la tarea de redactar la biografía, no autorizada, por supuesto, del villano protagonista del cómic. Escarbando en el pasado descubre un hecho determinante en su infancia que muestra muy a las claras de lo que fue capaz para dar inicio a su imparable ascenso en Metrópolis. A la par que es utilizado como un simple peón en una confabulación urdida por Lex contra Clark Kent, Sands descubre con horror que la cumbre de ese ascenso se ha consolidado sobre la pila de cadáveres que sin escrúpulo alguno ha ido dejando por el camino. Es el propio Luthor en persona quien antes de darle matarile al entrometido juntaletras le corrobora los resultados de su investigación confesándole que sí, que está en lo cierto y que puede que algún día el gran público llegue a conocer la naturaleza de su personalidad perversa, pero desde luego no será por su trabajo, que jamás llegará a ver la luz.

Efectivamente, puede que tal vez algún día llegue a conocerse toda la verdad sobre Lex Luthor. Algún día.

Lluís Ferrer Ferrer ®

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