viernes, 3 de junio de 2016

'Elektra Asesina' (1986) de Frank Miller y Bill Sienkiewicz

TRAGEDIAS GRIETAS ILUSTRADAS

 Llevaba ya un tiempo queriendo destacar como se merece la obra de Bill Sienkiewicz (EE.UU, 1958). Hasta ahora se había dejado caer en reseñas genéricas como la del Caballero luna y en alguna que otra mención esporádica referente a su enorme influencia entre autores del medio como Dave McKean (ver Violent Cases). También es meritorio su gran trabajo en Los Nuevos Mutantes, que a buen seguro tendrán artículo propio dedicado en exclusiva en un futuro, pero para empezar prefería hacer hincapié en algún trabajo exclusivamente suyo, sin diluirlo entre los interminables listados de autores de cualquier serie regular. En un principio dudé entre Daredevil: Love & War, un soberbio espectáculo visual con el hombre sin miedo como protagonista perpetrado también a pachas junto a Frank Miller (EE.UU, 1957), y el cómic digno de mención de hoy, que finalmente se situó como primero de la lista tras ganarse a pulso la calificación de punto álgido en la carrera del artista, al menos, en lo relativo a tebeos de superhéroes…y eso que el propio Sienkiewicz se refiere a Elektra Asesina como un mero trabajo alimenticio, uno de esos encargos editoriales para cumplir expediente y justificar la nómina. Afirmación que sorprende bastante, ya que la calidad del trabajo de este artista visionario era tan adelantado para su época que dejaba muy atrás, a años luz afirmaría yo, a cualquier otro artista visual contemporáneo suyo. Por mucho que algunos de ellos se empecinaran en experimentar nuevas técnicas y conceptos visuales pretendidamente revolucionarios, al bueno de Bill le salía de forma natural, siendo ello buena prueba de su talento enorme e innato.

El personaje de Elektra Natchios es una creación original de Frank Miller que debutó en el número 168 de enero de 1981 en la serie regular norteamericana Daredevil cuando el autor era responsable único, a cargo de guión y dibujo, de la colección que él solito rescató de la defenestración con apenas 20 añitos recién cumplidos. La elección del nombre por parte de Frank no es casual; de todos es bien sabida su afición por la cultura griega, y muchos sabéis también que en psicología el complejo de Elektra resulta ser el equivalente femenino al de Edipo, dando ello reveladoras pistas sobre las motivaciones de nuestra protagonista de ascendencia griega, que luce palmito enfundada en uno de los uniformes más chulos y originales jamás creados para un cómic y que es una gran dominadora de las artes marciales y de los sais, su pareja de armas blancas característica. A todo ello debemos añadir sus habilidades telequinéticas, la asombrosa capacidad desarrollada en este mismo tebeo para el intercambio mental, sus facultades telepáticas y por último, y no menos importante, su persistente obcecación en no quedarse nunca muerta del todo y ser resucitada cada dos por tres mediante el ritual de la perversa secta ninja La Mano, otra de sus afiliaciones clásicas. No olvidemos que Elektra es una antiheroína en toda regla, un personaje ambiguo que alterna romances con Daredevil, el gran amor de su vida, pero que también departe con peligrosas amistades como Kingpin, archienemigo del anterior quien la reclutara en su día como asesina a sueldo, su verdadera y reconocida profesión.

Tras su primer ciclo de aventuras en la colección del hombre sin miedo, Miller rescata al personaje para esta serie limitada de ocho números publicados originalmente en grapa entre agosto de 1986 y marzo de 1987 al amparo del sello Epic de Marvel Comics que en su día englobaba las creaciones más experimentales respecto a las series regulares del mainstream o, er… digamos que más salidas de tono y por tanto sin la aprobación del órgano censor de la época, el Comics Code Authorithy. Los motivos eran obvios, resulta complicado enmascarar el corrosivo tono de esta audaz sátira política de tintes ultraviolentos ambientada en los estertores de la guerra fría en un tebeo de superhéroes al uso, y de hecho, ni Frank ni Bill intentan ni por un solo momento ocultar sus intenciones de plasmar a los líderes de ambos espectros de la política norteamericana como a un par de ineptos megalomaniáticos e incompetentes. El candidato demócrata no pasa de ser una cara bonita en un cartel de propaganda electoral, y de hecho, ese retrato de su careto es el único que se nos muestra a lo largo de todo el cómic. Especialmente dura e hiriente es la caricatura de un Ronald Reagan frustrado por su inminente desbancamiento, pero aun en poder del botón que desataría el holocausto nuclear y con las suficientes pelotas como para apretarlo si fuera necesario.

Merece mucho la pena destacar también a Garret, co-protagonista cargado de puñetas y agente gubernamental de SHIELD, un alcohólico reconstruido biónicamente tras sobrevivir a una explosión que bebe los vientos por Elektra. El Nick Furia caucásico original, predecesor del actual madafaka Samuel L. Jackson, también tiene un papel más que destacado en esta obra en la que Miller utilizó de nuevo la metodología de trabajo denominada full strip que tan buenos resultados le diera en Daredevil: Born Again o Ronin (ambas ya reseñadas aquí), erigiéndole sin lugar a dudas como el mejor autor completo de una década plagada de éxitos consecutivos como la novela gráfica también protagonizada por la kunoichi griega, Elektra Lives Again, ademas de sus trabajos para Batman en El Regreso del Señor de la Noche o Año uno, y el ya mencionado Daredevil: Love & War donde ya compartiera viñetas con un inconmensurable Bill Sienkiewicz en pleno apogeo creativo.

El sello Epic dio total libertad al ilustrador para desmelenarse como pocas veces lo ha hecho a lo largo de su carrera, alejándose del tradicional del trabajo a lápiz y posterior entintado para dar paso al color y las texturas de sus magníficas acuarelas, experimentando con sus locos personajes hipertrofiados, con la rotulación, los cambios de ambiente, y mucho más en un trabajo que debe más a los magazines europeos para adultos de la época que a los clásicos comic books norteamericanos de superhéroes.

Para aquellos de tengan suficientes higadillos de hacerse con ella, existe una ¿película? estrenada en 2005, recomendable sólo para enfermos completistas como servidor, protagonizada por una Jennifer Gardner con sobredosis de botox facial que adapta el personaje a la gran pantalla. Tras su primera aparición en el cine como inevitable interés romántico de Ben Affleck en Daredevil (actor que a la postre se convertiría en su marido en la vida real) algún iluminado decidió que sería buena idea producir este desafortunado spin off de una Elektra descafeinada que luce morritos como un par morcillas de Burgos superpuestas y un uniforme que, al contrario que en su primera aparición, al menos se asemeja un poco al original de Miller que fuera elevado a los altares por Sienkiewicz en esta auténtica obra maestra de los prolíficos años 80.


Lluís Ferrer Ferrer ®

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