viernes, 24 de junio de 2016

'Historia de O' (1975) De Guido Crepax

FETICHISMO SADOMASOQUISTA

Englobado dentro de la corriente de cómic erótico de autor que proliferó abundantemente en las décadas de los 70 y los 80, esta adaptación a las viñetas de la novela homónima firmada en primera instancia bajo el pseudónimo de Pauline Réage no es un cómic cómodo ni apto para todos los públicos, ya no sólo por su altísima carga sexual de tintes sadomasoquistas plasmada de forma gráfica y explícita por su autor Guido Crepax (Italia, 1933-2003) sino también por pretendido contenido machista que según sus detractores abunda en la humillación y sumisión de la mujer respecto al macho dominante; una visión que, personalmente, respeto pero no comparto. De hecho, me pregunto qué opinarían las mismas personas si el género de los protagonistas se invirtiera y, como sucede muy a menudo, fuera el hombre el que pasara a ser esclavo de su Ama en las páginas de este tebeo.

Aquí somos cada uno de nuestro padre y de nuestra madre, y está muy bien que todos tengamos una opinión personal e intransferible respecto a lo que nos rodea (¡faltaría más!) pero de ahí a juzgar a quienquiera que sea por las decisiones que pueda tomar respecto a su ideología política, sus creencias religiosas o, en el caso que nos ocupa, de su propia forma de vivir la sexualidad de acuerdo a unas normas previas preestablecidas por adultos libres y plenamente conscientes de sus actos… pues en fin ¿quiénes somos nosotros para señalar con el dedo a nadie y decidir lo que es correcto y lo que no de puertas para adentro en casa del vecino?, siempre que lo que ocurra sea de mutuo acuerdo y sin coacciones, claro está. Además, no olvidemos que estamos ante una obra de ficción. Aquí no se ha humillado ni fustigado a nadie que no sean meros personajes dibujados en papel cuyas cicatrices y moratones desaparecen de una viñeta a otra, y que en todo caso hacen lo que hacen a su libre voluntad y albedrío.

Publicada por vez primera en 1954, la novela original ya venía amparada en la polémica tras causar un fenomenal escándalo en la sociedad francesa de la época que a punto estuvo de llevar a los editores ante los tribunales. A ello se sumó la desconocida identidad del autor que no fue confirmada hasta 40 años más tarde. En 1994, la periodista Dominique Aury, otro pseudónimo bajo el que se ocultaba Anne Desdos, nombre real de la autora, confesaba en una entrevista concedida cuando ya contaba con 86 años que ella misma era la misteriosa Pauline Réage, y que su principal motivación de escribirla desde su lecho de enferma no fue otra que enamorar y conquistar aun más si cabe al que por entonces era su amante, el escritor francés Jean Paulhan, quien además la desafió diciéndole textualmente que: “Las mujeres no pueden escribir novelas eróticas”. Paulhan se redimió más tarde con creces de su error prologando el libro y presentándolo personalmente a los editores que lo publicarían, ganándose con ello infinidad de problemas al ser considerado erróneamente y durante muchos años como autor de la polémica novela.

Aunque resulta obviamente menos extensa, el polifacético y prolífico artista gráfico Guido Crepax, curtido ya con anterioridad en el género erótico con creaciones propias como la espléndida Valentina (más tarde llegarían también las adaptaciones de Emmanuelle en 1978 o Justine en el 79) nos presenta una adaptación muy fiel al original, sintetizando magistralmente el relato original con una cuidadísima organización de sus dibujos de trazo elegante. Su estilo audaz e innovador le lleva a experimentar en las viñetas efectos cinematográficos como el close up, consiguiendo que el lector perciba los detalles de su intricado arte y haciéndolo en todo momento partícipe cercano de la escena.

En Historia de O se narran las peripecias de la joven parisina que responde a tan escueto nombre y sus motivaciones para adentrarse en una tendencia sexual próxima al sadomasoquismo. Inducida por su amante se somete al rito de la sumisión por amor a este, con todo lo que ello implica, en una ceremonia iniciática celebrada por una suerte sociedad secreta en el Castillo de Roissy.

A pesar de toda la parafernalia bondage, bien aderezada de máscaras, disfraces de época, cadenas, azotes, hierros candentes y humillaciones varias, ni la novela original ni la adaptación de Crepax horrorizan ni perturban al lector en ningún momento, ya que ambas están relatadas de un modo elegante (aunque debido a su formato visual el cómic resulte más explícito, por supuesto) rezumando las dos erotismo y sensualidad a partes iguales, discurriendo de forma muy natural e incluso sutil por momentos, sin elementos que inciten a un morbo vacuo y vacío.

Historia de O también fue llevada a la gran pantalla en una película francesa estrenada en 1975 que, para ser sinceros, no ha envejecido demasiado bien. Si de todos modos os animáis a echarle un ojo no os costará más de dos segundos encontrarla en cualquier buscador de la red, pero yo me quedo con la adaptación a las viñetas de ese mismo año firmada por el maestro Guido Crepax, un trabajo imprescindible para todos los amantes de O y del buen cómic erótico europeo.

Lluís Ferrer Ferrer ®

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